Escultura pública
En los últimos años, Alibau dedicó una parte de su trabajo artístico a la escultura pensada para el espacio público. La profundidad de la obra y el espacio que le rodea siguen siendo elementos fundamentales de sus creaciones.

El espacio que rodea la obra ha sido siempre un elemento fundamental en la obra de Alibau. Jugar con el espacio y con la profundidad ha sido una característica continua. No es extraño, pues, que en estos últimos años haya dedicado una parte de su energía creativa a la escultura, concretamente a la escultura pública en acero Corten, un material que se oxida de manera natural pero que nunca llega a destruirse.

El ejemplo más relevante del trabajo del artista en este campo es la obra que se inauguró el día 6 de mayo de 2008 en el Instituto de Estudios Catalanes. La escultura, titulada Evocaciónn de los Países Catalanes en el Centenario del IEC, fue un obsequio de Salvador Alibau con motivo de la conmemoración de los primeros cien años de la academia catalana. La pieza quedó instalada en el jardín Mercè Rodoreda de la sede de la institución. Alibau dedicó más de medio año en diseñar esta escultura, que fue elegida después de hacer tres maquetas.

Comentario de Àlex Mitrani, crítico de arte y curador de la obra:
Por el IEC, Alibau ha creado una obra de arte que funciona formalmente y poética de manera diferenciada respecto a la escultura conmemorativa tradicional. El vacío y el movimiento son los generadores de una forma que es más un impulso que un objeto. Alibau reinterpreta las cuatro barras de la bandera de manera dinámica, superando el modelo heráldico. El nombre del instituto, en lugar de aparecer en la base, como en el SOCLA clásicos, se sitúa en el punto más elevado de la escultura y se escribe en negativo, escapando así de las antiguas solemnidades para ganar en ligereza y transmitir una noción positiva y abierta al futuro. La estructura helicoidal de esta obra transforma también el que hubiera sido una simple columna en un cuerpo orgánico que evoca crecimiento. Como un árbol con las ramas que se inclinan de manera protectora hacia nosotros, la escultura de Alibau evoca la fuerza discreta y segura de la naturaleza. La función cultural del instituto y la pertenencia nacional de su labor se expresan aquí con sutileza y símiles y nos hablan de modernidad y continuidad.