SALVADOR ALIBAU: SABER MIRAR, SABER ESCUCHAR
Àlex Mitrani, 2005


El conocimiento no se alcanza con soberbia. Si podemos obtener algún saber, tenemos que ir en su búsqueda en la naturaleza. Alibau entiende que es preciso mirar, observar pacientemente la planta, captar la vibración de la luz, detenerse ante el espectáculo estelar: es preciso interrogar el cosmos, haciéndolo con tanta humildad como persistencia. Curiosidad del por qué y el como y fascinación por la belleza son las pasiones que impulsan la obra de Alibau. El artista tiene alma de inventor y de poeta. 


Alibau es el creador en papel (que no simplemente sobre) más importante de nuestro país. Ha ideado técnicas y efectos. La más destacable es la que utiliza la celulosa bajo el agua. La celulosa no es manipulable: esto quiere decir que es refractaria a ser dominada por las manos. No podemos atacarla de una manera directa, violenta. Para alcanzar la revelación de una belleza sutil y natural es preciso, al contrario, una actitud receptiva y respetuosa, empática. Alibau la ha encontrado con la participación del agua como vehículo mediador. El escritor japonés Junichiro Tanizaki (1886-1965) diferenciaba el papel occidental de los papeles orientales, diciendo que éstos poseían un tacto suave y ligeramente húmedo como el de la hoja de un árbol. La Obra de Alibau no es que comparta estas cualidades con el arte oriental del papel, con el cual, evidentemente, está hermanado, si no que las ha aplicado como principio generador de cada pieza. Las capas de celulosa se aplican dentro el agua. La Obra se hace de manera fluida. Sobre las capas de fondo se van sedimentando formas y colores, se depositan lentamente, caen como flores dentro del agua, con un balanceo que recuerda el vuelo aéreo del polen o las hojas de otoño. El artista dirige y controla un proceso en la medida que cuenta también con la complicidad del agua, ámbito del silencio y la vida.


Ahora bien, el ingenio y el esfuerzo humanos son tan necesarios como la contemplación. Primero, Alibau tiene que inventar una herramienta para cada forma. Sus creaciones requieren, pues, mucha experimentación previa, que también es creación y concepción de la obra. Humildad, pues, del trabajo preparatorio; atrevimiento, pero, en el impulso y el esfuerzo de invención. La ciencia que interesa a Alibau también se rige por estos principios. Los fractales, donde la irrupción de un elemento alterador rompe la línealidad de las convenciones abstractas, responde a una unión entre matemática y fragilidad, a una dialéctica entre orden y desorden que nos da una visión más compleja del universo pero más acertada que la del positivismo científico. Como en las obras de celulosa, en las aguadas y caligrafías, Alibau participa también de la doble tensión entre el deseo de dar forma y la necesidad de dejar que la forma surja por sí misma. Hay una respuesta al dilema, si escuchemos con atención, si miramos de nueve.



Sala de los Trinitarios - Vilafranca
Programa de mano, octubre / noviembre de 2005