EL PAPEL COMO PINTURA
Pilar Parcerisas, 1986


Salvador Arias Alibau (Barcelona, 1925) es un pintor inquieto. Se interesa por todo aquello que se deviene en el mundo del arte y por la propia evolución formal y conceptual que se ha producido en las artes plásticas el siglo XX. Fruto de este sentido de la evolución, el dinamismo y la transformación de las cosas ha sido su adscripción voluntaria a la pintura abstracta, la cual acepta como un hecho natural y lógico, como una conclusión inherente al arte moderno.


A caballo entre la abstracción lírica y la abstracción geométrica, Alibau encuentra ahora la transparencia y el espacio a través de una nueva experiencia en el procedimiento de trabajo: el papel, como materia, como soporte, como color.


La descubierta del Molí Paperer de Capellades y la puesta en práctica de sus métodos artesanos de elaboración del papel, han hecho que el pintor Alibau encontrase en nueve meses soluciones específicas a su trabajo, convirtiendo el papel en materia prima de su obra. Soluciones que han dado un enriquecimiento formal a sus pinturas, que va desde la sensualidad adquirida mediante la textura al ritmo de la composición, hecha del encuentro de superficies y colores.


Tal vez las pinturas más exquisitas, donde es más palpable la sensibilidad del artista, sea en aquéllas en que una simple gasa de hilo da cohesión plástica a toda la obra y en las cuales dominan los formatos verticales, donde superficies rectangulares se encabalgan, creando un ritmo casi musical como en las obras de Paul Klee. Lirismo en el color y geometría en la forma se conjugan, respetando la poética del fragmento inherente al collage, a la vez que intenta dar un valor unitario a cada una de las piezas.


Las obras de Alibau son fruto de una manipulación delicada; son el resultado del proceso de solidificación de la pulpa de papel. Y es en este proceso cuando el artista interviene, con el desgarramiento, el destripamiento, el décollage. Por ello, su lirismo es también apasionado, porque nace del gesto, de la acción de rasgar, de arrancar, así como también nace de la habilidad de saber poner las cosas en su lugar, en su punto justo, con finura y escrupulosidad.


Si bien el artista no nos habla con un lenguaje nuevo, sí que podemos decir que su encuentro con el papel ha abierto un nuevo camino dentro de su forma de entender la abstracción y que se centra sobre todo en la transparencia, que hace aún más etéreo su lirismo, más luminosa su obra y más efímeros sus planteamientos.



Museo Molí Paperer - Capellades
Avui. 2-2-1986