Emilio Sidoti, 1989


Recuerdo la intensa emoción poética que ha suscitado en mí la obra de Salvador Alibau, refinado maestro de Barcelona. Alibau, mirando lo impalpable, funde pintura y escultura de manera sutil y preciosa al mismo tiempo.


Es un tejedor de leves estructuras cromáticas; Móviles y delicadas como baba de urraca o como fascinantes telarañas. Vuelve leve aquello que pesa, Móvil aquello que es estático.



Art Jonction International - Niza
Liguria, núm. 9-10, septiembre-octubre de 1989 (fragmento)