Eliseu Trenc, 2005


Con esta exposición de Alibau, el Centre d'Etudes Catalanes de Paris acoge una de las obras más originales, singulares y profundas del panorama de la plástica catalana actual. Desde el año 1996, Alibau se ha adentrado en una serie que ha titulado Matemártica, que es la obra que nos presenta en París, con la añadidura de algunas de sus últimas producciones del 2004, relacionadas con la estética oriental, en particular con el Zen.


Qué hace ésta R en el neologismo Matemártica? Supongo que se trata de la unión a menudo considerada como imposible y no obstante visible en la obra de Alibau, entre la matemática y la mateRia, entre la abstracción mental y la naturaleza física, aquello matérico, ésta inalcanzable cuadratura del círculo, realizada no obstante en estas fibras de celulosa y pigmentos, donde la unidad se consigue con la fusión entre soporte-materia, color y forma. Desde los años 2001, 2002, estos artilugios tienen un color más vivo, más denso, la fragilidad aparente de la materia se acentúa, hay agujeros, grietas, los rebordes son como roídos por el paso del tiempo, la intemperie, tenemos una impresión de materia viva, amenazada, efímera, que parece muy alejada del esquema mental, geométrico, abstracto, intemporal, que se le sobrepone. No obstante, la obra resulta de la reunión de estos dos mundos antitéticos, y se presenta con toda la riqueza conceptual y poética del oxímoron. Esta unidad, la encontramos reivindicada en muchos de los títulos de las obras, donde la palabra "ensems" nos dice que el artilugio es a la vez un desarrollo y sensibilización matérica de fibra de celulosa y una matemática de un círculo o de un cuadrado, figuras geométricas esenciales y profundamente simbólicas como los símbolos matemáticos, nombres, fórmulas, ecuaciones que están incorporados.


Con las obras de inspiración zen del año 2004 que cierran el itinerario cronológico de la exposición, aguadas sobre papeles antiguos, artesanales, y que recuerdan las ilustraciones del libro de tanka de August Bover, L'hivern sota el Cadí, Alibau vuelve al sentido del vacío, de la inmaterialidad, del arte como quintaesencia de la naturaleza que todos los críticos e investigadores de su obra han recalcado, con la reducción de la gamma cromática a los tres colores fundamentales, el blanco, el negro y el rojo, con evidentemente toda la riqueza de grises que permite el guache. Sólo querría hacer notar que si en las dos variaciones sobre el ideograma japonés katama (espada) y sobre una obra de Ll Fanguyng, en homenaje a Ramon Llull, estamos en una tradición estética donde el vacío grisáceo del fondo pone de relieve los símbolos icónicos en negro o rojo, en las otras dos obras que tienen el mismo título Després de llegir un conte Zen, on la bondad fon l'agressió, la integración de los símbolos icónicos contrastados, agresivos en un fondo mucho más denso, más coloreado que los ha fundido, que los ha diluido en él, en su espacio generoso, remite a la investigación primordial de Alibau, esta misteriosa investigación de la Unidad donde todo se une, materia, color y forma en una vibración, el aliento de un mundo poético que ha trascendido la apariencia para llegar a la esencia.



Centre d'Études Catalanes - París
Catálogo de la exposición. Enero - febrero de 2005